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El Modelo Profetas de Esperanza

El Modelo Profetas de Esperanza es el marco-teológico pastoral que guía la labor del Instituto Fe y Vida. Fue desarrollado con el propósito de guiar sus programas y publicaciones. Ha sido actualizado varias veces para responder a nuevas realidades eclesiales, socioculturales e históricas:

  • Promueve una pastoral con adolescentes y jóvenes en la que ellos son los protagonistas de una acción comunitaria, evangelizadora y misionera, promotora del Reino de Dios y ejemplo de justicia y paz.
  • Fomenta una pastoral enraizada en una relación profunda con Dios a nivel personal y comunitario, encarnada en el contexto sociocultural de la juventud y abierta a la diversidad de culturas.
  • Suscita una formación integral, progresiva y sistemática, con miras a una creciente madurez espiritual, psicológica, social e intelectual de adolescentes y jóvenes, que enriquece su ser, su vida y su labor como líderes cristianos en la Iglesia y en la sociedad.

La espiritualidad del Modelo Profetas de Esperanza es pastoral. Sus ocho procesos están impulsados por ella, ayudan a desarrollarla y a crecer mediante la oración, la reflexión y la acción personal y comunitaria. El logotipo del Modelo representa los elementos clave de la espiritualidad de quienes, escuchando el clamor de los jóvenes y aceptado el llamado de Dios a ser profetas de esperanza, están dispuestos a llevarles la Buena Nueva de Jesús y a colaborar para su empoderamiento como líderes en la Iglesia y la sociedad.

  • El camino. Los profetas de esperanza caminan como peregrinos en su jornada de fe. No van como turistas, que tienen previsto dónde detenerse a descansar, comer y comprar. Van caminando por la jornada de la vida llenos de fe y abiertos a los designios de Dios, con la certeza absoluta en de que Dios ha dicho a cada uno en el fondo de su corazón: “No digas: ‘Soy demasiado joven’, porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte”. (Jeremías 1, 7-8)
  • Las curvas en el camino. Las curvas son signo de dirección; implican dinamismo y movimiento en el camino. El caminar con fe exige orientar la vida según se va descubriendo lo que Dios quiere en cada etapa de la vida; una metanoia del corazón que lleva a la conversión y al cambio; identificar los signos de los tiempos para descubrir los llamados nuevos que Dios va haciendo, según pasa el tiempo y el compromiso cristiano va madurando.
  • El camino abierto al infinito. El caminar de todo profeta de esperanza tiene una meta continua mientras se vive en la tierra y eterna, después de la muerte: llegar al Padre por medio del Hijo, gracias al Espíritu Santo. Siempre existe un camino abierto a la superación personal y a la profundización de nuestra vida con Dios. El seguir este camino es cuestión de fidelidad y perseverancia. Los profetas de esperanza son, como María, peregrinos de fe movidos por la esperanza a compartir el amor que Dios ha inculcado en su corazón.
  • La comunidad de esperanza. Los profetas de esperanza no caminan solos, porque saben que el llamado al seguimiento de Jesús es como Pueblo de Dios. La esperanza dilata sus corazones y los impulsa a elevar las manos para dar gracias y alabar al Señor. Los profetas de esperanza, igual como los profetas de la Biblia, analizan los signos de los tiempos, denuncian el mal y protestan ante las injusticias. Pero eso no les basta, pues la esperanza los mantiene activos promoviendo la Alianza con Dios y la llegada de su Reino, seguros de su misericordia y de su actuar liberador para el bien de su Pueblo.
  • Los pies en la tierra. Los profetas de esperanza forman parte de los anawín, los pobres fieles en nuestra sociedad y la cultura actual. Como los anawín en tiempos de Jesús, confían en Dios profundamente. Reconocen su pobreza en el espíritu, conscientes de que para vivir como cristianos, necesitan llenarse de la vida de Dios, Padre y origen de todo bien (Santiago 1, 17) y encuentran en Jesús, el modelo de esta actitud por excelencia. Los profetas de esperanza no se sienten oprimidos ni resisten pasivamente o reaccionan con agresividad ante las injusticias de los sistemas sociopolíticos; son seguidores del Jesús de los Evangelios, quien con sus hechos y palabras mostró como ser sus discípulos misioneros, para extender el Reino de Dios en el mundo, con un corazón paciente y humilde. (Mateo 11, 29)
  • La cabeza en alto. La esperanza del profeta lo hace capaz de optar por el amor y la vida, y de construir la verdad y la justicia, que liberan al corazón de la opresión del pecado personal y social. Los profetas de esperanza son fieles a Jesús, con la cabeza en alto y sus ojos fijos en Dios, aunque sean criticados, marginados o maltratados, pues conocen la verdad y saben que “la verdad los hará libres”. (Juan 8, 32)

1992

1997

2008

2014

2018

  • El Modelo Profetas de Esperanza es una fuente de oro que brinda innumerables aportes para que las comunidades de fe puedan ayudar a que sus miembros maduren y ejerzan su liderazgo.

    Jorge Rivera, Educador y Promotor de Misiones para Maryknoll